Escucha a tu corazón: Cuando un falso latido influye en tus decisiones

Aunque el corazón es un simple órgano muscular que está presente en todos los animales que poseen sistema circulatorio, es común encontrarnos en la literatura, el cine y la música la idea de que el corazón es el lugar donde se asienta la conciencia. Por ejemplo, cuando queremos que alguien se guíe por sus valores internos a la hora de tomar una decisión delicada, solemos recomendar ‘escucha a tu corazón’. Quizás este consejo es mucho más valioso de lo que a primera vista pueda parecer, ya que acaba de publicarse un estudio que relaciona directamente el latido del corazón con nuestra conducta moral.

Tradicionalmente se ha creído que los marcadores somáticos (latido del corazón, sudoración, piel de gallina) no juegan un papel fundamental en la toma de decisiones morales, pero hay autores que sí han señalado su importancia. La teoría del marcador somático de Damasio plantea que el feedback que nos envía nuestro cuerpo guía nuestras decisiones, a veces en un nivel inconsciente. Este neurólogo portugués propuso que los marcadores somáticos, tanto de las vísceras como de los músculos, participan directamente en los procesos de toma de decisiones y juicios de valor. Así, las personas con problemas al percibir sus propias experiencias corporales (fisiológicas) también tienen dificultades a la hora de tomar decisiones, y con el tiempo acaban volviéndose antisociales (Damasio, Tranel, & Damasio, 1990).

A todos nos ha ocurrido notar de forma atronadora el latido de nuestro corazón cuando estamos en una situación delicada. Lo sentimos en los oídos, en el cuello, en el pecho. El latido percibido parece indicar el nivel de estrés que experimentamos a la hora de afrontar un dilema moral. Estas decisiones son una fuente importante de estrés cuando nos toca contemplar acciones que son inconsistentes con nuestros principios morales, especialmente cuando estas acciones condicionan el bienestar de otros. Dicho estrés suele manifestarse mediante sensaciones fisiológicas como una fuerte contracción del corazón o un ritmo cardíaco más rápido.

Si buceamos en la literatura científica del estrés, una teoría que puede ajustarse a este problema del dilema moral es la que propusieron Lazarus y Folkman en 1984. Según su teoría del afrontamiento del estrés, el estrés percibido podría actuar activando procesos de afrontamiento fisiológico, en los que los individuos tratarían de eliminar la fuente de estrés, o bien tratar de regular las emociones estresantes. En el caso que nos ocupa, en un dilema moral estos procesos de afrontamiento podrían manifestarse como una forma de conformidad a las normas morales y una manera de ‘hacer lo correcto’.

Partiendo de esta base, investigadores de la Universidad de British Columbia y la Universidad de Toronto adaptaron un método para dar falso feedback somático (un latido de corazón más rápido) y sumergieron a los participantes en estas frecuencias cardíacas grabadas de antemano -diciéndoles que eran las suyas- mientras debían confrontar dilemas morales. Los autores idearon una serie de experimentos en los que ponían a prueba las siguientes hipótesis:

  • Se espera que un latido de corazón rápido, de 96 latidos por minuto (versus normal, de 60 latidos por minuto) podría conseguir que las personas mostrasen un comportamiento más moral. Se comprobaba esto a través de dos experimentos:

– En el primer experimento pedían a los participantes, tanto en el grupo de latido rápido como normal, que dedicasen su tiempo libre a otro experimento que investigaba las consecuencias de la discriminación homófoba.

– En el segundo experimento, con la misma manipulación experimental (latido rápido vs normal), los participantes eran emparejados con un compañero en una tarea recompensada con dinero, y podían aconsejar a su compañero entre elegir la opción A (más lucrativa para el participante) o la opción B (más lucrativa para el compañero).

  • La otra hipótesis era que si el latido cardíaco rápido realmente podía incrementar comportamientos más éticos (señalando un mayor estrés o angustia en dilemas morales), también cabe esperar que este efecto fuese más débil en personas menos afectadas por los signos de estrés.

Los resultados mostraron que cuando un participante escucha un latido de corazón rápido, desarrolla una conducta mejor (más moral y ética) que cuando escucha un latido normal. En concreto, en el primer experimento el 40% de los participantes con latido rápido aceptaron participar en el estudio de discriminación homófoba, mientras que en el grupo de latido normal sólo el 17% aceptó. En el segundo experimento, sólo el 31% de los participantes con latido rápido engañó a su compañero en su propio beneficio económico, mientras que en el grupo de latido normal la tasa subió al 58%.

El latido percibido influía menos cuando la persona era consciente de la situación en la que se encontraba y se acercaba al problema de forma deliberada. Al parecer, prestar atención al problema que nos ocupa nos protege de las señales de estrés, como una forma de prepararnos ante ello. Estos resultados parecen demostrar que percibir un rápido latido cardíaco señala más estrés en situaciones morales, y de esta manera se activan mecanismos de afrontamiento que conducen a la conformidad con las normas sociales establecidas.

¿Qué nos aporta este estudio? ¿Nos lo creemos? Lo cierto es que está publicado en una de las mejores revistas científicas en el campo de la psicología experimental, pero dinamita las creencias previas que tenemos sobre estos temas. La toma de decisiones racional es conocida y alabada por sus consecuencias positivas, como mitigar la influencia de las decisiones tomadas “en caliente”, y reducir los comportamientos impulsivos. Pero los resultados de este estudio, a priori poco intuitivos,  parecen sugerir que tomar una decisión de esta manera fría, calmada y racional podría estar enmascarando la percepción e influencia de nuestras experiencias fisiológicas , como el latido del corazón, que podrían contribuir a incrementar nuestro comportamiento ético.

En resumen, que si queremos ser mejores personas ¿quizás debamos atender a lo que nuestro corazón nos dicta, de una manera totalmente literal, y no atender tanto a nuestro cerebro?

Para no iniciar un debate que no estoy segura de cómo terminará, pondremos punto final con mi cita preferida sobre la conciencia, de mano de Thomas Browne:

“Dentro de mí hay otro hombre que está contra mí”

Referencias:
Gu, J., Zhong, C.-B., & Page-Gould, E. (2012).  Listen to your heart: When false somatic feedback shapes moral behavior. Journal of Experimental Psychology: General. Available here and here.

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Acerca de Nerea Ortega

Actualmente trabajo en el Laboratorio LabPsico de la Universidad de Deusto, dedicado al estudio de los mecanismos de aprendizaje humano. Desarrollo mi tesis doctoral principalmente en el campo de razonamiento causal, y en el área del olvido y la memoria, pero también investigo sobre Internet como metodología válida para hacer investigación, cognición, realismo depresivo y otros temas relacionados con el aprendizaje humano.
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2 respuestas a Escucha a tu corazón: Cuando un falso latido influye en tus decisiones

  1. Neil dijo:

    Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. (Proverbios 4:23)

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