La psicología a la escuela

Hubo un tiempo en el que los psicólogos quisieron cambiar el mundo empezando por las escuelas. Mientras William James escribía sus populares Talks to teachers, Binet desarrollaba el primer gran test de inteligencia y Lightner Witmer creaba la psicología clínica, no para tratar casos de ansiedad y depresión, como hoy la conocemos, sino para ayudar a los niños con problemas de aprendizaje. A manos de Thorndike y Dewey la ciencia de Wundt, la ciencia de la mente, el aprendizaje y la memoria estaba llamada a revolucionar la sociedad desde las aulas. Un siglo después el mundo ha cambiado mucho, sí, pero las escuelas no tanto. En algún momento se perdieron el ímpetu y el entusiasmo. Los psicólogos del aprendizaje, la memoria y el pensamiento, enfundados en sus batas blancas, olvidaron que había un mundo real más allá del laboratorio. Y si quedaban psicólogos que quisieran cambiar el mundo, ya no miraban a los pupitres como línea de salida. En pleno siglo XXI, la psicología no es a la educación lo que la biología es a la medicina.

En la inexistente relación entre psicología y educación, todas las partes son culpables. Tradicionalmente, los programas de estudio de psicología han hecho un gran énfasis en la formación científica. Se espera que un buen estudiante de psicología se gradúe sabiendo diseñar un estudio correlacional o experimental, y siendo capaz de utilizar las principales técnicas estadísticas para analizar los resultados de esos estudios. También se le proporciona formación en todo tipo de teorías sobre percepción, atención, aprendizaje, memoria y cognición, en general. Estas habilidades y conocimientos deberían ser valiosas en el entorno educativo. Deberían servir para diseñar nuevos métodos de enseñanza y para poner a prueba su validez. Pero por desgracia los estudios de psicología cada vez se han distanciado más del trabajo en las escuelas. Y mientras la ciencia cognitiva se desinteresaba por las escuelas, los educadores daban igualmente la espalda a los avances en el estudio de la mente. De hecho, en el caso de España la psicología escolar se llegó a separar completamente del resto de estudios de psicología en una titulación independiente, psicopedagogía, que generalmente proporcionaba escasa formación en todo lo que tuviera que ver con métodos de investigación.

Como en todos los divorcios, en éste también son los niños los que más sufren. Una de las más desafortunadas consecuencias de la falta de comunicación entre educadores y psicólogos cognitivos es que los avances en psicología no se han traducido en avances en el mundo educativo. Otra triste consecuencia, más grave si cabe, es que los cambios en las prácticas educativas no se han inspirado en la investigación científica y su validez tampoco se ha comprobado empíricamente. El resultado es la absoluta incertidumbre sobre la eficacia de casi todas las nuevas ideas educativas que se ensayan con los más pequeños. A buena parte de estas prácticas, se las podría llamar alternativas, como se hace en medicina: o bien no se sabe si funcionan o bien se sabe que no funcionan.

Por fortuna, se perciben cambios en esta situación. Desde hace algunos años se ha convertido en algo habitual que las principales revistas científicas publiquen revisiones profundas sobre la evidencia empírica en la que se fundamentan las educativas más controvertidas. Hace pocos años, Psychological Science in the Public Interest publicó un exhaustivo informe en el que se cuestionaba el valor educativo de una de las teorías  más “sagradas” del mundo educativo actual (Pashler y colaboradores, 2009). Se trata del concepto de estilos de aprendizaje, según el cual cada estudiante tiene una forma única de aprender y los profesores deben hacer un esfuerzo por entender cuál es su estilo de aprendizaje y adaptar sus técnicas educativas en consecuencia. Sin duda, esta idea captura algo de verdad. Todas las personas somos diferentes y sería extraño que aprendiéramos de la misma manera. Pero casi todas las prácticas educativas concretas que han intentado ir más allá del sentido común son completamente cuestionables. No hay evidencia alguna de que los sistemas de clasificación que se han propuesto para diferenciar estilos de aprendizaje tengan validez alguna, y tampoco hay datos que sugieran que las prácticas educativas que se basan en estas ideas sean eficaces.

Apenas hace un mes, la misma revista publicaba otro excelente informe, esta vez realizado por John Dunlosky y sus colaboradores (2013). En esta revisión, los autores exploran hasta qué punto son eficaces algunas de las técnicas de estudio más habituales. Los criterios que han utilizado para decidir si una técnica puede considerarse útil son hasta qué punto ha demostrado ser eficaz en condiciones de aprendizaje diferentes (e.g., en grupo vs. estudio individual), hasta qué punto han demostrado funcionar con personas diferentes (e.g., edad o inteligencia) y con materias también diferentes, y también hasta qué punto parecen ser efectivas cuando se utilizan distintos métodos para evaluar los aprendido (e.g., exámenes tipo test o ensayos). Los autores también se plantean si las diversas técnicas se han puesto a prueba sólo en el laboratorio o en entornos educativos reales y, finalmente, hasta qué punto es fácil implementarlas en las aulas.

Los resultados de su análisis muestran que algunas de las técnicas más populares entre los alumnos apenas son efectivas. Se trataría por ejemplo del caso de subrayar o de releer textos. Tampoco parecen ser muy efectivas otras técnicas como memorizar palabras clave o hacer resúmenes de los materiales a estudiar. Sin embargo, otras técnicas sí que parecen ser claramente efectivas. Por ejemplo, todos los datos sugieren que distribuir el estudio en el tiempo es más efectivo que concentrar el estudio en unos pocos días u horas. Otra técnica útil es hacer exámenes de prueba o hacer un intento activo por recordar todo lo estudiado. Sobre otras técnicas, los autores se limitan a concluir que sería necesario realizar más investigación antes de poder concluir nada sobre su validez.

Más allá del avance puntual que estas dos publicaciones puedan suponer, es de agradecer que se estén haciendo esfuerzos por restaurar la relación entre la investigación cognitiva y las prácticas educativas. Decía G. K. Chesterton que la educación es el alma de una sociedad pasando a la siguiente generación. Pongamos nuestra mejor ciencia al servicio de ese tránsito.

__________

Dunlosky, J., Rawson, K. A., Marsh, E. J., Nathan, M. J., & Willingham, D. T. (2013). Improving students’ learning with effective learning techniques: Promising directions from cognitive and educational psychology. Psychological Science in the Public Interest, 14, 4-58.

Pashler, H., McDaniel, M. A., Rohrer, D., & Bjork, R. A. (2009). Learning styles: Concepts and evidence. Psychological Science in the Public Interest, 9, 105–119.

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Acerca de Miguel A. Vadillo

Investigador senior en el Departamento de Psicología Básica de la Universidad Autónoma de Madrid.
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26 respuestas a La psicología a la escuela

  1. Pingback: La psicología a la escuela « miguel a. vadillo

  2. muy interesante! que vergüenza en la carrera medio temario de psicologia de la educación era…sobre los estilos educativos! y eso que la profesora era una reputada catedratica del tema.

    muy de acuerdo con lo del divorcio de psi básica. Muy triste pero, siempre que ewtudio básica pienso si sabemos esto por que no estamos construyendo un mundo con esto?

    De bibliografía para ponerme al día conoces algún manual o revisión de calidad? además de las citadas

    saludos! y enhorabuena por el blog:-)

  3. me&go dijo:

    ¡Genial artículo!
    Lamentablemente, ni se habla de Psicología en las aulas de secundaria.
    Si logran llegar a bachillerato, tendrán la ocasión de saber de Filosofía.
    ¿En qué momento aprenden a pensar?
    Espero una pronta restauración de “lo humano”.
    Gracias por sorprenderme tan gratamente.

  4. Héctor dijo:

    Buena entrada!! Si se utilizara la “buena psicología” mucho más en todas partes seguramente se mejorarían muchas cosas en nuestro mundo del día a día y se evitaría mucho sufrimiento. Las autoridades debieran preguntar a los profesionales adecuados (como por ejemplo vosotros).
    En terapia (que al final es un aprendizaje) y en formación en el mundo de la empresa, también hay muchos datos que pueden tener relevancia en la enseñanza. Por poner un ejemplo típico, uso del modelado cuando se trata de aprendizaje de habilidades es de gran utilidad.

    • Gracias, Héctor! Más que confiar en los profesionales adecuados, que a menudo es difícil saber quiénes son, sospecho que lo más importante es preocuparse por tomar las decisiones en base a la evidencia disponible. Y también buscar esa evidencia cuando no está disponible haciendo buenos estudios empíricos.

      • Héctor dijo:

        Lo que pasa que el gestor público no creo que se vaya a poner a hacer él mismo esos estudios empíricos.
        Sobre lo de que es difícil saber quiénes son, precisamente para eso está la psicología I/O, en concreto la selección de personal basada en la evidencia.
        Si un gestor público contratase a sus asesores realizando una buena selección y se hiciese siempre de este modo, me pregunto cómo influiría esto en la vida de los ciudadanos finalmente…
        No es sencillo imaginar las consecuencias, pero sinceramente una vez más seguramente los resultados podrían sorprendernos. Pensemos que uno de los secretos de la educación en finlandia es la selección del profesorado, el secreto de que los científicos suelan ser personas intelectualmente muy competentes tiene que ver con su instrucción y la forma en que son seleccionados.

  5. Te olvidaste de Skinner Miguel! De su tecnología de la enseñanza, de la enseñanza programada, de sus máquinas de enseñanza…Y de los métodos de enseñanza personalizada que surgieron en esa tradición. Incluidos los sistemas de enseñanza personalizada a aplicar en los niveles universitarios (p. ej. método aplicado en la Universidad de Brasilia por Fred S. Keller , J. Gilmour Sherman y los brasileños Rodolfo Azzi y Carolina M. Bori. a principios de los setenta). Pero tienes razón…la bata blanca del laboratorio alejó bastante de la realidad a muchos psicólogos del aprendizaje….a otros…no tanto. A lo mejor hay que mirar menos adentro y más al entorno: “Escogemos el camino equivocado desde el principio cuando suponemos que nuestra meta es cambiar “la mente y el corazón de hombres y mujeres”, en lugar del mundo en el que ellos viven”. (B.F.Skinner)*
    Sin ánimo de entrar en polémicas: creo que los psicólogos que enseñamos e investigamos en aprendizaje deberíamos hacer un esfuerzo por evitar en nuestra práctica docente aquello de que “en casa del herrero cucharon de palo”. Quizás habría que añadir esta temática a nuestras habituales reuniones, como por ejemplo, las de la SEPC…o crear un espacio en Internet para compartir nuestras experiencias…
    Un abrazo,

    • Efectivamente! Quería meterme con autores de la misma época y Skinner se me quedaba fuera. Pero pocos se preocuparon como él por basar las técnicas docentes en los descubrimientos del laboratorio. Absolutamente de acuerdo en que los psicólogos básicos deberíamos preocuparnos más por todo esto. Al fin y al cabo, no nos pilla tan lejos. Casi todos somos docentes también…

  6. Pingback: Psicología | Annotary

  7. también se quedó fuera Pavlov que sin bien no estaba directamente interesado en el aprendizaje.. sus estudios le sirvieron a Thorndike para realizar sus experimentos sobre asociación y demás (que no era el objetivo original de Pavlov).. por cierto, tendrás el enlace del artículo sobre los “estilos de aprendizaje”… gracias

  8. Hola Miguel! Muchas gracias por el comentario! El texto de los estilos de aprendizaje está aquí… http://psi.sagepub.com/content/9/3/105.abstract Muy recomendable.

  9. efecto test dijo:

    Buenas! El estudio activo es uno, sino el más, eficiente. Este concepto, más el efecto test y efecto espaciador es la base de diversos softwares de aprendizaje, siendo el más perfeccionado el de Supermemo: http://www.supermemo.com/ . Yo llevo experimentando unos meses con diversas técnicas de estudio, basándome en estudios científicos que he ido buscando en Pubmed, y la verdad, el estudio activo arrasa a todos los demás. Y más cuando uno estudia medicina (como yo), cuando el aprender rápido y sobre todo, el retener la información en la memoria por muchos años es clave.

    • Muchas gracias por los enlaces! Lo cierto es que ambos efectos están muy documentados en todo tipo de preparaciones experimentales. El efecto de separar los episodios de aprendizaje es ya todo un clásico en psicología del aprendizaje y de la memoria (desde Ebbinghaus). Y el llamado testing effect está siendo muy estudiado ahora mismo. Ambos son efectos muy robustos.

      • efecto test dijo:

        De Nada! Por cierto, Miguel, hay algún libro en el mercado sobre las técnicas de estudio desde un enfoque científico? Es decir, que sea un compendio que resuma la evidencia científica hasta el momento de cada técnica, y que sea práctico. Porque yo no he encontrado (en español o inglés), y los que hay no cubren la gran parte de las técnicas, o les falta un punto de vista científico.

        Saludos

      • Me temo que no tengo nada :-/ Hace tiempo cayeron en mis manos un par de libros en plan “mejora tu memoria” pero todo parecía una mezcla de obviedades y tonterías a partes iguales :-(

  10. efecto test dijo:

    Claro que yo soy un simple amateur. Combinando la práctica deliberada, el mindset de Carol Dweck, el efecto test, la teoría de la carga cognitiva y lo que voy encontrando, lo combino y voy probando qué es mas eficiente, buscando feedback y progresando.

    • efecto test dijo:

      Respondiendo a tu última contestación, eso es una buena noticia! Habría demanda para un libro así, que uniera psicología cognitiva y tecnicas de estudio, de una vez por todas, con rigor científico y que fuera ameno. Si estuviera bien pensado, sería la bomba xD.

  11. Pingback: ¿Qué es Psicología de la educación? - Su Definición, Concepto y Significado

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