La extinción (y sus inconvenientes) en tratamientos clínicos

Imaginemos por un momento esta situación: una rata dentro de una Caja de Skinner, suena un tono durante tres segundos y, justo cuando éste deja de sonar, el suelo produce una pequeña descarga eléctrica (lo que resulta molesto para el animal). Si presentamos varias veces la secuencia tono-descarga el animal, claramente, aprenderá la relación entre los dos eventos y será capaz de prever la descarga ante la aparición del tono. La respuesta que se suele observar es que, cuando aparece el tono, el animal paraliza su actividad motora normal. Se conoce a esta respuesta como freezing. Este es un ejemplo de condicionamiento clásico. Los modelos asociativos del aprendizaje asumen que en este tipo de entrenamiento la representación mental del tono se asocia de forma excitatoria con la representación mental de la descarga (excitatoria porque la activación de la representación del tono produce la activación de la representación de la descarga).

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Imaginemos ahora que, una vez que el animal ha aprendido esta asociación tono-descarga, presentamos repetidamente el tono en solitario, sin ir seguido de la descarga eléctrica. ¿Qué pasará con la respuesta de freezing que evocaba el tono? En este tipo de tratamientos, llamados de extinción, el animal seguirá mostrando la respuesta ante el tono en los primeros ensayos. Sin embargo, a medida que el tono se vaya presentando en solitario, el animal dejará de emitir respuesta. Si se llegan a presentar los ensayos suficientes de extinción, la respuesta de freezing desaparecerá y el animal mostrará su actividad motora normal en presencia del tono.

Una de las preguntas que caben hacerse tras un tratamiento de extinción es, ¿qué pasa con la asociación excitatoria entre las representaciones mentales creada cuando se presentaron ensayos tono-descarga? Varios de estos modelos asumen que esa asociación se borra durante la extinción. Este “desaprendizaje” supondría una vuelta al estado original previo al primer ensayo tono-descarga. Sin embargo, una gran cantidad de estudios muestra que no es esto lo que sucede. Más bien parece que durante la extinción se aprende una nueva asociación, esta vez inhibitoria, entre las representaciones de ambos estímulos (inhibitoria quiere decir que cuando se activa la representación del tono, la representación de la descarga se desactiva). De esta forma el tono quedaría asociado a la descarga tanto excitatoria como inhibitoriamente.

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Entonces, ¿cuándo se activará la asociación excitatoria y cuándo la inhibitoria? Preguntado de otra forma, si presentamos el tono, ¿en qué situaciones el animal mostrará la respuesta de freezing y en cuáles no? Bien, gracias a la investigación experimental sabemos que en principio prevalecerá lo último aprendido, esto es, habrá un efecto de recencia. Así, si presentamos el tono después de la extinción el animal no mostrará respuesta de freezing. Sin embargo, la investigación indica que esta segunda asociación (inhibitoria) aprendida durante la extinción es muy dependiente de ciertos factores. Me explico. Si, por ejemplo, dejamos pasar un tiempo tras la extinción, sin presentar ningún estímulo relevante, y después volvemos a presentar el tono, la respuesta de freezing reaparecerá (a esto lo llamamos “recuperación espontánea”). Si en vez de dejar pasar el tiempo tras la extinción, simplemente presentamos algún estímulo que estaba presente cuando se presentaron los ensayos tono-descarga, también reaparecerá la respuesta de freezing (este efecto es un tipo de “renovación”). Si en vez eso simplemente presentamos la descarga en solitario (sin el tono) antes de volver a presentar el tono, o si cambiamos características del tono (como por ejemplo su volumen), o si cambian otras asociaciones que hayan sido entrenadas al mismo tiempo, o si cambia el estado interno (p.ej., hormonal) del animal… con todas estas manipulaciones, y alguna que otra más que no he mencionado, la asociación excitatoria tono-descarga se reactivará tras un tratamiento de extinción.

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Hasta aquí bien. Ciencia básica, estudios experimentales que sirven para poner a prueba modelos teóricos, etc. El problema viene cuando muchos de los tratamientos clínicos se basan en la extinción. Uno de los ejemplos más claros es el de las fobias. ¿Cómo se puede crear una fobia según los modelos asociativos? Muy sencillo, presentando un estímulo neutro seguido de otro estímulo desagradable, de forma que se crea esa asociación excitatoria de la que hemos hablado. No me voy a extender mucho con esto cuando todos hemos visto los videos de Watson y Albertito. Total, que si después el terapeuta realiza una extinción para que el estímulo fóbico deje de provocar la respuesta de miedo (creando una asociación inhibitoria como antes hemos descrito), nos encontraremos que esta respuesta puede reaparecer una y otra vez por los motivos antes expuestos. Por ejemplo, el mero paso del tiempo tras la terapia basada en extinción podría hacer que la asociación excitatoria, y con ella la respuesta de miedo, reaparezca. Lo mismo ocurrirá si el paciente regresa a un contexto similar a aquel en el que adquirió la asociación excitatoria fóbica. Esto pone difícil el trabajo tanto a pacientes como a los psicólogos clínicos a la hora de tratar este y otros tipos de trastornos.

¡Pero tranquilos! ¡Los estudios de psicología básica tienen la solución! Se han probado con éxito en psicología básica que ciertos tratamientos hacen que la extinción sea más generalizable a otras situaciones. Por ejemplo, extinguir en distintos contextos en vez de en uno sólo (típicamente, el despacho del terapeuta), en sesiones de extinción espaciadas en el tiempo, con distintos estímulos similares al que queremos extinguir… En resumen, extinguir en el mayor número de situaciones posibles. Esto, obviamente, alarga la duración de tratamiento y con ello el coste, pero nos puede dar garantías que la respuesta extinguida no volverá a reaparecer constantemente.

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Acerca de cpcubillas

Profesor de Psicología de la Universidad a Distancia de Madrid. Ex-investigador en Psicología Básica en Labpsico. Aprendizaje asociativo, voluntad de acción y memoria, entre otras, son las áreas en las que estoy trabajando (por ahora).
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